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miércoles, 25 de abril de 2012

Videojuegos y educación





En su artículo Videojuegos y Educación, Félix Etxeberria Balerdi nos muestra la relación, casi siempre dificultosa, entre la Escuela y las consolas y da una vuelta de tuerca, ofreciendo posibilidades para incluir los videojuegos en el ámbito educativo, ya que son uno de los mayores intereses de muchos niños y debe ser aprovechada por padres y maestros en el proceso de enseñanza-aprendizaje.


Antes de nada hay que definir lo que es un videojuego. Se trata de un dispositivo electrónico que permite simular juegos en una pantalla de un televisor u ordenador.

En cuanto a la historia de los videojuegos, aunque nos parezca escasa, podemos fijar sus orígenes en la década de los 40´, cuando se crearon los primeros simuladores de vuelo. Desde ahí, se produce un gran proceso hasta llegar a 1986 en que Nintendo lanza la primera consola de videojuegos, que supondrá el inicio de una revolución en este sector que llega hasta nuestros días.

Prácticamente también, desde sus inicios se diferencian varios tipos de videojuegos:

  • Arcade: videojuegos de acción de gran sencillez gráfica. Se caracterizan por un ritmo rápido de juego, tiempo de reacción mínima, atención focalizada, y el componente estratégico es secundario. 
  • Simuladores: reproducen el comportamiento de un sistema en ciertas condiciones. Se caracterizan por una baja influencia del tipo de reacción, por adoptar estrategias complejas y cambiantes y requerir conocimientos específicos. 
  • Estrategia: videojuegos en los que el jugador adopta una identidad específica y solo se conoce el objetivo final del juego. Tienen un desarrollo mediante órdenes y objetos. 
  • Juegos de mesa: tales como Trivial, cartas, ajedrez…

Tras varios estudios, está claro que los videojuegos preferidos son aquellos en los que aparece violencia o deporte. Los primeros son preferidos por aproximadamente la mitad de usuarios, frente al 44% que eligen los segundos. 

Como vemos,  los videojuegos resultan atractivos para los alumnos. Pero ¿por qué?

Los niños:
  • Juegan de forma voluntaria.
  • Tienen un menor control parental.
  • Poseen una mayor capacidad de elección, y también, por tanto, de libertad.
  • Ellos mismos marcan el ritmo.
  • Se identifican con los personajes.
Los videojuegos:
  • Plantean retos y después ofrecen una gratificación.
  • Producen una estimulación sensorial.
  • Tienen un carácter lúdico.
  • Producen reconocimiento social.


Una vez dichas estas características debemos hacernos una pregunta: ¿Todo ésto lo ofrece la Escuela? En la mayor parte de los casos podemos decir rotundamente que no. Por tanto este artículo nos invita a reflexionar acerca de la práctica docente para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se asemeje más a los videojuegos y se obtengan mejores resultados  de los alumnos.


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